Cristina Romo

México DF, 1986

ERIZO OLÁN

Observando y analizando su entorno cotidiano, Cristina sintetiza escenas y formas naturales; piezas decorativas y funcionales resultan de esto.

Tercera generación en una familia de diseñadores y plateros, Cristina creció en los talleres que fueran de su abuelo, Don Antonio Castillo y posteriormente de su mamá Emilia Castillo. Permeada siempre por un ambiente de creatividad y trabajo, a la edad de 4 años comenzó a diseñar pequeños prendedores de plata, mismos que se vendían con gran demanda en las galerías en donde su madre exhibía sus piezas. Junto a ella, Cristina fue tomando cariño por el trabajo orfebre: diversas técnicas y una gran motivación dieron vida a sus primeros diseños. Mientras crecía y jugaba en El Rancho, la naturaleza fue permeando su ser. Árboles, insectos, flores y ríos la hacían soñar. El tiempo pasó, y recién entrada en la adolescencia, Cristina partió en busca de nuevos horizontes. Por años estudió y vivió fuera. Sus intereses cambiaban, pero en su ser el diseño y la platería ya habían enraizado. Pasado el tiempo, regresó a vivir y trabajar a Taxco el Viejo. Allí comenzó de nuevo a jugar con técnicas y materiales, dando forma a todos esos diseños que por años y años se gestaron en su mente. Al principio creó piezas para uso personal, sin embargo, la belleza de estas cautivó al público. Cristina comprendió que no sería la única que podría disfrutar de estas. Y así, aquellos árboles, insectos, flores y ríos que algún día la hicieron soñar, retomaron su cauce y la hicieron volar. No es casualidad que en los diseños de Cristina encontremos fieles representaciones e interpretaciones de elementos y situaciones naturales.